martes, 22 de mayo de 2007

Adoración al Santo

Hola amiguitos, una semana mas Parásito y Proletario os van a contar los sucedidos más reseñables acaecidos durante el día (y la noche) de San Patricio. Igual que la semana pasada, nos vemos obligados a escribir nuestras vivencias en este blog, porque el propietario del mismo nunca hace una buena entrada con sus propios sucedidos de fin de semana. Vamos allá!

Sucedido 1: (1 pinta de Guinness)
Estábamos Parásito y Proletario en el bar, apenas habíamos empezado el día como quien dice, y para sorpresa de ambos, escuchamos la conversación que mantenía el camarero con el cliente, y estaban hablando de ¡Futurama! Entonces nos dimos cuenta de que estábamos en el mejor irlandés de Bilbao. No solo eso, sino que cuando nos fue a servir las primeras Guinness (para honrar al santo), estuvimos hablando con él de Padre de familia…

Sucedido 2: (3 pintas de Guinness)
Hablando de una amiga de Parásito…
Proletario: “Pues ella tiene claro que quiere tener de 3 a 5 hijos…”
Parásito: “Ah, pues yo con el primero ya le ayudo…”
Parásito y Proletario: “JAJAJAJA”

Sucedido 3: (X pintas de Guinness)
Llevábamos los gorritos de pirindolo irlandés, y uno de los amigos de Parásito (llamémosle señor Conejo) se lo quitó. Ante la estampa del señor Conejo con el pelo totalmente pegado a la cabeza (probablemente fruto del sudor…) va otro amigo (llamémosle señor Alce) y le suelta… “Te ha lamido el pelo una vaca o que??”
Todos a la vez: JAJAJAJA

Sucedido 4: (X pintas de Guinness)
Parásito y Proletario observan detenidamente a la camarera del irlandés…
Proletario (A eso de las 17:00): ¿Cuando hemos llegado a las 13:00 no estaba tan buena, verdad?
Parásito y Proletario: “JAJAJAJA”

Sucedido 5: (X pintas de Guinness)
Estando en el Subway, para solidificar o hacer masa o macizar el estomago, la camarera preguntó de que quería el bocata uno de los amigos de Parásito (llamémosle señor Pingüino)… A lo que Parásito respondió… “No lo se, tú eres la experta, despliega tu magia”. Minutos después, cuando los 5 pirindolos bajo gorros de Guinnes degustaban sus bocatas, pasó por allí la camarera recogiendo mesas: “¿Qué tal están los bocadillos? Respuesta colectiva: “Mágicos”
Todos a la vez: JAJAJAJA

Sucedido 6: (X pintas de Guinness, bocata de Subway, cafecito)
El señor Conejo decidió tomarse un chupito de algo muy etílico, para ayudar al bocata mágico a pasar por la garganta… Animado por sus efectos milagrosos, Proletario decidió probar también el remedio…
Proletario: “GLUP, esto quema al pasar por la garganta…”
Sr. Alce: “No quema, cauteriza!!!”
Todos a la vez: JAJAJAJA

Sucedido 7: (X pintas de Guinness, bocata de Subway, cafecito, chupito)
Relacionado con el sucedido 4… observando a una nueva camarera, un poco menos lúcidos… “accidentalmente” se salpica el escote de cerveza al cambiar de barril…
Parásito: “Tiene que molar chupar ese escote, hay que echarle más cerveza”
Todos a la vez: JAJAJAJA

Sucedido 8: (X pintas de Guinness, bocata de Subway, cafecito, chupito)
Hablando de cine, con problemas de dicción por la carga etílica y el ruido ambiental del bar…
Sr. Conejo: “blablabla”
Sr. Alce: “Que dices??”
Sr. Conejo: “Alien Vs Predator”
Sr. Alce: “Qué? Alguien contra Pedrito??”
Todos a la vez: JAJAJAJA

Sucedido 9: (X pintas de Guinness, bocata de Subway, cafecito, chupito, bocata de Krunch, varios whiskys, algunas copas…)
De pronto, los camareros y algunos irlandeses que pululaban por allí, se pusieron a cantar y a tocar música. Nos fijamos en la nueva camarera… no esta mal, aunque es un poco hostil con los borrachos…
Proletario a Parasito (ambos inmersos ya en un mundo multicolor…): “Joder que par de peras tiene, cada vez están mas grandes!”
Parásito y Proletario: “JAJAJAJA”

Sucedido 10: (X pintas de Guinness, bocata de Subway, cafecito, chupito, bocata de Krunch, varios whiskys, algunas copas, 1 Heineken…)
No se puede contar.

sábado, 19 de mayo de 2007

El origen del mal

Tal vez esta entrada llegue tarde, pero creo que es justo explicar como nace gorrosporsexo.

Estábamos el señor Proletario y un servidor un viernes por la noche dando buena cuenta de unos decilitros de zumo de cebada, hablando de múltiples movidas cuando salió a colación el blog de un amigo común (llamémosle señor Becario).

Concretamente hablábamos sobre la pobre imaginación y esfuerzo invertidos por el mencionado señór Becario en sus últimos post, con frases dignas del Cervantes tales como "Hoy no estoy inspirado, a ver si mañana pongo algo con más chicha". Llegamos a un pacto de caballeros: si el siguiente post no tenía más de 2 líneas, llevaríamos a cabo nuestro plan de ocupación.

Llegó el lunes. Allí estaba. El post que que era como un guante cruzado en nuestras mejillas. Ante tamaña provocación hicimos lo único que podíamos. Redactamos el parte de guerra de la noche del viernes, con anécdotas varias y variadas que pensamos que los lectores del blog del señor Becario podrían encontrar entretenidas y así no considerar que los dos clicks que les habían llevado hasta allí no habían merecido la pena. Y lo publicamos. Éxito de la crítica y de las masas.

Unas semanas más tarde, durante la procesión del santo Patricio, al que veneramos trasegando unos cuantos wijkis que rebajamos con un par de barriles de guinnes, decidimos que debíamos tener un blog propio. Ya sólo faltaba el nombre.

No hubo que esperar más allá de las 6 de la mañana, cuando unas jovenzuelas que justo justo pasaban la ITV y la mayoría de edad se acercaron al señor Alce y al señor Conejo y les pidieron los gorros con los que iban tocados, de un color verde chillón y con los que no dejaban lugar a dudas sobre que habían estado haciendo durante todo el día. El señor Conejo, que a esas alturas de la noche no estaba para ponerse romántico, tuvo un breve momento de lucidez en el que contestó a las señoritas: "Sólo os daré mi gorro a cambio de sexo. Vivo aquí al lado".

Ya estaba hecho. Ya teníamos nombre para el blog.

domingo, 13 de mayo de 2007

Sinjuicio made in UK (Día 2)

Amanece en Cranfield. Cranfield es lo más parecido al barrio de La Tribu de los Brady que he visto nunca. Lleno de casas de ladrillo prefabricadas y con gente que pasea con libros bajo el brazo y se saludan con la esperanza que nadie se pare a hablar con ellos.
Inglaterra en estado puro.

La armada invencible se levanta presta a realiza las labores de mantenimiento habituales del contingente: preparar un buen remanente de pasta para comer y beber cerveza. La tarde transcurre tranquila mientras se trata de recomponer el puzzle de la noche anterior pero al puzzle le faltan más piezas que a la dentadura de Pozi.

Caida la noche la armada se dirige al segundo campo de batalla en la hoja de ruta: Milton Town. Milton Town a oscuras era como cualquier otra ciudad.

Desembarcamos en una discoteca atestada de guiris con aspecto de no preguntar. Por lo visto el guiri rapado tatuado es allí lo que aquí estamos acostumbrados a identificar con pelo cenicero y spoilers en su Seat León. La noche iba bien, bebimos en el parking y entramos en el recinto. En ese momento Dios tiró los dados y decidió que Colega A, Colega D y yo acabáramos en una planta de la discoteca mientras que colega B y C se adentraron en otra con una proporción superior de féminas. Dios sabía lo que hacía y se lo estaba empezando a pasar bien.

La bestia aún no había despertado y colega A disfrutaba chalaneando con lugareñas a una distancia prudencial. Colega D y yo fuimos a descansar a un apartado. Estábamos comentando lo tranquila que discurría la noche y que parecía que de alguna forma todo estaba controlado, cuando vimos pasar a tres guardias de seguridad corriendo por el pasillo. Nos miramos. Sabíamos que todo aquello tenía un origen conocido. Me levanté y me asomé al descansillo. Pude ver entre varios tipos enormes a colegas A, B y C enzarzados en una discusión. La frase estrella por parte de colega C era "You must burn in hell". Aquello era como tirar pipas contra un muro de cemento. La discusión acabó rápido. Minutos después los tres estaban ya fuera de la discoteca.

Cuando acabó el chalaneo en el interior salimos a reunirnos con el resto de las tropas y buscamos un taxi para regresar al cuartel general. Apareció un sonriente taxista con rasgos pakistaníes, un tipo amable, tranquilo, probablemente con familia, que se disponía a poner la guinda a otra noche de trabajo con una carrera a Cranfield. Casualmente aquel día habíamos unido fuerzas con tropas procedentes del norte de la península y eramos 9. El pakistaní observó la escena de 8 tipos borrachos en la parte de atrás de su furgoneta y decidió cobrar por adelantado. Nadie le puso pegas, conocíamos nuestro poder.
Iniciamos el viaje de regreso. La capacidad de razonamiento de la parte de atrás de la furgoneta menguaba a cada kilómetro. Aquello empezaba a ser un discobar y había que celebrarlo. Comenzamos con clásicos poulares de la envergadura de "Para ser conductor de primera..." o "Que bote, que bote,..." y continuamos con las melés. La furgoneta se movía de lado a lado y aprecían las primeras gotas de sudor en la cara del taxista. Su furgoneta se balanceaba. Creo que estuvo a punto de parar para despedirse de su familia. Le hubiera dejado mi móvil.

Un vez en destino llegó el recuento de daños. Lo único apreciable era que la luz del interior de la furgoneta se había desprendido y se balanceaba a modo de lámapara con los cables colgando. En ese momento hizo aparición estelar colega A que salió de la furgoneta, se tropezó con un embellecedor del interior y lo arrancó de cuajo. Salió con el trozo de plástico en las manos agitándolo al aire a modo de trofeo. El taxista observaba la escena empapado en sudor frío. Hubo que convencerle de que aquello estaba así cuando entrámos. Creo que ese taxista durmió abrazado a su mujer y sus hijos esa noche.

Cranfield esperaba en tensa calma la llegada de los tercios españoles. Las tropas estaban de vuelta.

Balance: 9 muertos y una nave hundida.
La armada descansa para preparar la ofensiva final sobre la capital.

sábado, 12 de mayo de 2007

Sinjuicio made in UK (Día 1)

La armada invencible desembarca de nuevo en las islas 400 años después. En este caso el Señor Alce junto con otros cuatro secuaces capitalinos tiene la genial idea de dilapidar 600 ekus en 4 días de sinjuicio por la Gran Bretaña.
Sonaba bien en mi cabeza.

Las presentaciones

- Colega A: 1,80m de sinrazón. Capaz de beber whisky y preguntar después a ver qué está bebiendo. Brazo ejecutor.
- Colega B: Después de tomarse 5 copas, siempre te queda la duda sobre qué estará pasando por su cabeza, le miras, él te mira y te asustas por el vacío en sus ojos. El otro brazo ejecutor.
- Colega C: Cerebro en la sombra. Único que es capaz de seguir bebiendo y planificando el mal hasta el alba.
- Colega D: El sufridor. Dueño de la casa. Mirada intraquila, dubitativa.

Los hechos

Desembarco en las islas, me recojen en coche y vamos a Cambridge, histórica ciudad universitaria, la Salamanca britántica. Seriedad, rigor, estudio y orden. No se muy bien qué hacíamos allí. Todo el turismo quedó reducido a un paseo desde el coche hasta el primer supermercado con cerveza fría.

Era una tarde tranquila, cervezas en uno de los miles de parques que inundan la ciudad, más cervezas en otro parque, buffet de pizza, pintas en un bar de la zona con nativos y cubatas en un tercer parque público. Si no tienen aceite de oliva no será porque no hay dónde plantar.

A partir de ahí la cosa se empezó a torcer y comenzaron las actuaciones policiales.

La primera al colega B por mear en un jardín público. La frase textual del policía fue: - No te voy a multar pero me gustaría que recapacitases sobre lo que has hecho. Efectivamente, el colega B recapacitó, recapacitó tanto que creo que llego a encadenar dos o tres pensamientos. Posteriormente continuó haciendo el mal.

Segunda detención, al colega A por tomar prestada una bicicleta y huir con una furgoneta de la policía pisándole los talones. La furgoneta se tuvo que cruzar delante de él para que parase. Colega D acudió en su búsqueda y se lo encontró intentando explicar a los policías que él solo quería batir crono.

Mientras tanto el colega C entraba sin nigún tipo de distinción a toda mujer que pasaba por delante con frases del calibre de: "I love you my dear", "Come with me my friend", "I'm your man, baby", etc. Que el objetivo en cuestión fuese acompañado de su novio no era un problema para que él atacase el flanco desprotegido. El Patton del amor.

Ya a última hora se podía ver a los colegas A y C saltando por los tejados de Cambridge mientras cantaban la famosa canción del deshollinador de Mary Poppins. Nunca una escalera de incendios causó tanta sensación.

6 am. La armada invencible se bate en retirada tras una indiscutible victoria sobre el campo de batalla inglés. 5 tipos regresan al alba en un 205 que podría ser un vehículo familiar de Kazajstán. Aún se podía escuchar al colega A pidiéndole al colega C que se saliese de la autopista para ir a comer un kebab.

Balance: 5 muertos.
La armada descansa.