lunes, 3 de diciembre de 2007

Madrid para principiantes I



Y ahí estaba yo, mirando detenidamente el portal número 15 de la calle Fuencarral. Aterrizaba en Madrid el último viernes de noviembre con la única garantía de que el lunes tendría que aparecer en el curro con el mínimo retraso posible y buena disposición. Madrid, la capital, tiendas de moda, discotecas, la cuna de la movida y de la immigración ilegal, aquel día el diablo se vestía de Prada y cargaba la pierna para darme una buena patada de realidad sin aditivos en el culo.

El viernes por la noche salí a cenar con la familia con la serenidad de un veterano, aquella gente me había pagado una carrera, no podía dejarles pensar que aquello me venía grande. Con el estómago lleno y ocho horas de descanso, el sábado por la mañana todo pintaba bien. Hasta la fecha siempre había tenido la espalda cubierta por alguien pero a partir de aquel día tocaba salir solo al estrado. De todas formas aquello no podía se tan dificil, la gente lo hacía cada día y en su mayor parte gente con menos recursos que yo. En aquel momento el gran reto era conseguir un lugar donde dormir e ir al servicio con tranquilidad antes del lunes.

El día no se dió del todo mal, un par de casas aceptables, pero aún esperaba encontrar la casa perfecta. Lo de dormir después de haber pateado la ciudad no debía ser un problema pero lo de visitar el baño de La Tribu de los Brady sin asistenta no estaba soportado. Pude comprobar que el ser humano tiene un gran capacidad de adaptación.

A medida que pasaba el fin de semana y con varias casas perfectas a mis espaldas me di cuenta de que recién salido de la casa que me vió nacer y vomitar al patio interior por la ventana de la cocina, había aterrizado allí con la falsa idea de que buscar una casa de alquiler era como ir al super un fin de semana: sabías que iba a haber mucha gente y que probablemente te quedases sin el producto estrella de oferta, pero que rascandote un poco el bolsillo, al final te llevabas algo bajo el brazo. Nada más lejos de la realidad. Hacía tiempo que la búsqueda de casa se había empezado a parecer más una entrevista de trabajo de cualquier empresa-lider-del-sector-IT al uso que a las compras semanales. Llegabas mirabas la casa y derramabas un par de lágrimas de alegría al pensar que nadie más que tu podía querer aquel agujero mientras notabas como los inquilinos te observaban con detenimiento. En la mayor parte de los casos te hacían una pequeña entrevista para asegurarse de que no estaban metiendo al Carnicero de Milwakee en casa y te decían que ya te llamarían. Y tú volvías a la casa de los Brady para comprobar que el último de los hermanos había regresado de fin de semana y te tocaba dormir donde la tribu al completo apoyaba su trasero mientras veía la tele.

En aquel momento me di cuenta de que si algo bueno tiene vivir siempre con tus padres en casa es que las legumbres siempre están tiernas, pero la mayor parte de las veces en la vida, hasta que aprendes que hay que ponerlas en remojo y no echar sal hasta el final, están duras de cojones y aquello empezaba a amargar. Era domingo y el fin de semana terminaba con mi cabeza apoyada en el reposabrazos del sofá del 15 de fuencarral, hacía frío y el lunes tocaba levantarse a las 7. Parecía que habían pasado semanas desde el viernes y la ducha hacía tiempo que había pasado a ser una necesidad vital.

Dios apretaba un poco y con razón.

martes, 23 de octubre de 2007

La gran final

Pues sí, queridos amigos, la final de rugby ya estaba aquí, y como no podía ser de otra manera en unos caballeros como nosotros, nos reunimos como una pequeña familia, ante el calor de la televisión, los whisky, las pintas, y un buen número de guiris en el centro de operaciones habitual para este tipo de eventos.

El rugby es un deporte curioso, en el que sólo existen dos tipos de jugadores, los que parecen actores de Hollywood y los que parecen cazarrecompensas chechenos. Cualquier otro tipo que no se asemeje a estos no tiene cabida en este gran deporte. Por lo que llegué a comprender mientras me alcoholizaba, la meta del juego es lanzarse unos contra otros y golpearse con elegancia, es decir, ni patadas ni puñetazos (ni mordiscos). Al final, parece ser que gana el equipo con el uniforme más ensangrentado, aunque no me quedó claro si la sangre debe ser propia o ajena. Como prueba de ello, el orgulloso capitán del equipo sudafricano tenía la ceja partida (y probablemente en carne viva), aunque otro jugador le superaba con la oreja derecha hecha carne picada. Literalmente. Pero está claro que lo pasaron bien, y lo que es más importante, nos hicieron pasar un buen rato a todos.

Tras finalizar el partido, y mientras cargábamos nuestros marcadores de maná con alcohol, empezó un concierto de jazz, que aunque el sr Conejo decía que eran amateurs, a mi me parecieron gurús en la materia. Huelga decir que no tengo ni idea del tema, pero de lo poco que escuché, me gustó todo.

En fin, amigos, no os aburriré con las historias y percepciones de servidor, e iré directamente a lo que tanto os gusta: el sinjuicio de esta panda de decadentes degenerados.

Tras salir del centro de operaciones irlandesas, nos encaminamos hacia nuestro otro centro de operaciones habitual, el Azkena, en el que entramos sin mayor problema, y rápidamente nos hicimos con unos tubos de poción mágica escocesa con hielo. Elegimos mal lugar para ubicarnos, en medio de una ocktoberfest protagonizada únicamente por codos y salchichas, ambos elementos de cerdos. Mal plan, amigos, mal plan… Además los altavoces no ayudaban a mantener un diálogo ya de por si complicado gracias a la sobrecarga etílica que algunos empezábamos a llevar…

Tras un buen rato dando toda la impresión de ser un grupito emo-homosexual, decidimos ir a nuestra ubicación habitual en el garito, es decir, en la zona de paso del baño. Es un lugar interesante, donde uno puede hablar y entablar conversación o amistad tranquilamente. La cuestión es que mientras hablábamos de lo que suele hablar la gente como nosotros, salió una chica (del baño de chicas), y mientras salía lo dió todo, de la boca al suelo. Rápidamente se dió la vuelta y volvió al baño, obviamente para vomitar en condiciones, bien contra el sr. Roca, o contra una pared, quién lo sabe. Poco después salió, y contra todo pronóstico volvió a repetir la operación contra el ya de por si sucio suelo del garito. No salíamos de nuestro asombro cuando la joven dió una nueva vuelta de tuerca al coger impulso y patinar sobre sus propios vómitos, que afortunadamente no contenían material sólido, que por supuesto podría haberle hecho perder el poco equilibrio que tenía la moza.

En un momento determinado de la noche el sr. Conejo desapareció para no volver más, dejando atrás a un sr. Alce y sr. Proletario bastante dañados. Así que unos instantes después, y a petición propia y de mi engendro (esto dará para otra entrada más adelante amigos, no os preocupéis), nos fuimos a buscar algo medianamente solido para llevarnos al estomago. Y allí encontramos un kebab, de esos que florecen por Bilbao como amapolas en el campo. Entramos como espartanos que somos y dimos buena cuenta de ellos, y tras terminar con la primera ronda, alguien usó la frase prohibida “¿a que no hay huevos de…?”, y el sr. Cobra y un humilde servidor terminamos comiendo un segundo kebab. He de reconocer que aun habría cabido otro en mi interior, aunque no se cuanto tiempo habría aguantado ahí.

Tras todo esto, emotiva despedida y vuelta a casa.

Y os respondo a la pregunta que todos os haréis… No, no tuve resaca, y además, el kebab es uno de los mejores alimentos para el hombre, seguido muy de cerca por los chaskis.

Próximamente nuevas aventuras, permanezcan atentos…

domingo, 2 de septiembre de 2007

Desembarcando en Normandía

Hola, amigos de GorrosPorSexo...

Como bien sabéis, aparte de los habituales sinjuicios de este entrañable grupo de deshechos humanos, a veces también tratamos temas más distendidos, como por ejemplo las vacaciones, véanse los escritos del sr. Alce al respecto.

Esta vez soy yo quien os va a hablar de sus formidables vacaciones en Normandía, Francia. Si, queridos amigos, ya puedo decir que yo estuve allí (63 años y pico después). Y es, después de más de 60 años, tan espectacular como esperaba. Incluso más, estando ante algunos de los elementos que marcaron un antes y un después en el curso de la Segunda Guerra Mundial.

La ruta que seguimos fue...
  • Arromanches: En este encantador pueblecito costero se instaló el mayor puerto artificial de la época, con diques flotantes traídos directamente desde Inglaterra. Espectacular todo ello. Aún hoy siguen allí dos docenas de los diques que conformaban aquel "superpuerto" de liberación.



  • Longues-sur-mer: Formidable batería de cañones alemanes destruidos por los inlgeses en una gran misión. Inglaterra... mal tiempo, mala comida y esa Mary Poppins de los cojones. Os remito al "Sinjuicio made in U.K." del sr. Alce.


    • Coleville: Allí pudimos ver el ya mítico cementerio yanki con su sorprendente césped perfecto y sus cruces impolutas. Todos recordaréis esas cruces de documentales y pelis como "Salvar al soldado Ryan". El no estaba entre aquellas cruces. Tras ver el espectáculo tan "a la americana" del cementerio, fuimos a comer a un surtidor de grasa yanki (McMierda).



    • La cambe: Nos quedamos sin palabras y sentimos una profunda desazón al ver esas tumbas de los kartoffen. Sobre todo porque estaban enterrados de 2 en 2 y la mayoría tenía entre 18 y 21 años. Así era nuestro Adolf. "Y esta noche en Hitler... vacaciones en Normandía, es barato y te pagan la estancia". Comparando ambos cementerios nos quedó cristalino quienes fueron los vencedores y quienes los vencidos.


            • St. Mere-Eglise: Un pueblo pequeñito sobre el que cayeron la tira de parachutes yankis y uno de ellos se quedó pillado en el campanario de la iglesia. Sobrevivió a la contienda haciéndose el parachute muerto ahí arriba.




            • Dead Man´s House: Una casa-museo que primero era de los parachutes kartoffen y después pasó a manos yankis tras una encarnizada lucha. Por ahí paso Richard Winters, protagonista en la vida real de la serie "Hermanos de sangre", más que recomendable para comprender que pasó en Normandia en el verano del 44.

            • Saumur: Un formidable museo de carros blindados de todos los paises. Destaca la nula presencia de producto nacional. En cualquier caso, nos despachamos a gusto llevándonos todo lo que pudimos arramplar.



            • Pegasus bridge: Parece ser que los parachutes ingleses se tiraron con planeadores sobre este puente a las 0:00 zulú el día D, lo tomaron y acto seguido fueron a liberar la primera casa de Francia, que por lo visto era una cafetería. Desgraciadamente estaba cerrada.



            • A la vuelta, a pesar de no estar relacionado con asuntos bélicos (al menos no asuntos bélicos actuales), visitamos Mt. St. Michel. Espectacular, precioso y alucinante. Tiene un punto ESDLA bastante molón.



            Y poca cosa más... Muchos museos, pueblecitos con encanto, lugareñas muy frescas (especial mención a los monumentos-diosas del McMierda... no hay emoticono para representar lo que sentimos) y lugareños muy hostiles (especialmente los recepcionistas de hotel, el resto de conductores, los guías de los museos, los camareros, y todos los que han conseguido que nuestras próximas vacaciones no vayan a ser en el país del queso, las frescas, PSA, canapé, cancán, suffle, crepelí, somier, etc...).

            Por último, y a modo de guinda del post, os dejo una perlita (el viaje era meramente histórico, no se bebió y no hubo sinjuicios)...

            • Llegamos a un peaje de autopista gabacho, y bajo la ventanilla, colega A sentado en la parte trasera del coche se asoma y dice... "a ver... no, esta cajera no tiene pinta de comer bien la polla"... Colega B se fija y dice: "Mira, Proletario, tú que opinas, tiene boca de comepollas o no?" Podeis imaginar la cara y los lagrimones de risa de este humilde servidor... Y la sonrisa de sorpresa y desconcierto de la cajera.

            Y nada más amigos, próximamente os escribiré mi divertido monólogo: "Os ha pasado alguna vez que...?"

            miércoles, 29 de agosto de 2007

            Antes de adorar al santo...

            Ese maldito Proletario lo tuvo que joder, con lo bien que lo estábamos pasando... La cuestión es que muchos de vosotros (varios cientos de entre los que nos seguis habitualmente supongo) os quedariais sorprendidos cuando en el post de la adoración al santo se hacía mención a sucedidos en semanas anteriores.

            Bien, cómo cuando decidimos ocupar el blog del señor Becario, este fue nuestro post inaugural, opino que es justo que también sea publicado aquí. Llega tarde pero aquí lo tenéis:

            Hola amiguitos, dada la escasa calidad y cantidad de posts en las ultimas semanas, Parásito y Proletario hemos decidido okupar el blog de May. Nuestra vida no es que sea un paraíso multicolor, pero vamos a ir recopilando esas pequeñas anécdotas que nos ocurren, hechos que observamos, conversaciones, etc, los fines de semana. Vamos a empezar por el último viernes 9 de Marzo. Intentaremos ponerlas de manera más o menos cronológica, de tal forma que podáis valorar si el humor inteligente que nos hace gracia durante la ingestión de la primera cerveza mantiene el nivel a lo largo de la madrugada.

            Sucedido 1. (1 Budweiser, 3 Heineken)Proletario está comentando su más que probable viaje a Madrid para ver a una amiga.
            - Parásito: Tio, no le des más vueltas. Es tu amiga de follar…
            En ese momento se gira una que pasaba por alli, mirando con cara de sorpresa.
            - Parásito y Proletario: ¡¡¡¡¡JAJAJAJA!!!!!

            Sucedido 2: (1 Budweiser, 4 Heinekens)
            - Proletario: Parásito, esas dos chicas nos están mirando, deberíamos acercarnos.
            - Parásito (de espaldas a las sujetas): No, estamos desapuntados.
            - Proletario: Pero míralas, que están bien buenas.
            - Parásito: Que no, que paso, que se jodan sin mi compañía.
            - Proletario: Joder que duro eres.
            - Parásito: Más que Mario Cobretti.
            - Proletario: Verás como se acerca algún txema con crestita engominada y pintas de pinzador
            - Proletario (Apenas terminar la frase): ¡¡¡MIRALO!!!
            Aparece un tipo engominado con una cresta más grande que la del Gallo Claudio y más colores en la ropa que un tablero de la oca…
            - Parásito y Proletario: ¡¡¡¡¡JAJAJAJA!!!!!

            Sucedido 3 (enlazado con el Sucedido 2): (1 Budweiser, 5 Heinekens)
            - Parásito: ¿Dónde está el resto de la manada? ¿No ve que son dos? Aquí falta un colega dando fuego de cobertura
            - Proletario (5 minutos después): Ahí está
            Parece que la cosa no cuaja, porque el Pinzador nº 2 no es capaz de mantener una conversación medianamente coherente y/o ingeniosa con la chica con la que en ese momento no está hablando el Pinzador nº1 (En realidad el Pinzador nº 1 va alternando, tirando sonrisas y abracitos a un lado y a otro, a ver si cae algo…). El Pinzador nº 2 se retira hacia la protección de la manada.
            - Proletario: Ahora es cuando les cuenta a los amigos que no había nada que hacer, que los abrazos y sonrisas del Pinzador nº 1 han sido demasiado para él.
            - Proletario (Apenas terminar la frase): ¡¡¡MIRALO!!!
            El Pinzador nº 2 agita las orejas a izquierda y derecha dando cuenta del fracaso de la misión a la parte inteligente de la camada: los que no se alejaron de la barra y los cubatas.
            - Parásito y Proletario: ¡¡¡¡¡JAJAJAJA!!!!!

            Sucedido 4: (1 Budweiser, 6 Heinekens)
            Situación: Pasillo de no más de un metro de ancho entre la pared y la barra del bar. Dos rubias más que aceptables castigándose el hígado a base de chupitos y cubatazos detrás de Parásito. Proletario las tiene de cara y observa:
            - Proletario: Mira, ya tienen dos pinzadores detrás, camisa rosa y polo a rayas incluídos…
            - Parásito: Si, uno de ellos me está trabajando los riñones con el codo. Debe ser que necesita más sitio para desplegar su encanto. Por mis cojones que no me muevo de aquí.
            -Proletario: Eso, tu no des el brazo a torcer, que se jodan!
            La Rubia nº 1 siente la llamada de la Naturaleza, momento en el cual los dos pinzadores se abalanzan sobre la Rubia nº 2.
            - Rubia nº 2 (girándose hacia Parásito): ¿Me dáis asilo?
            - Parásito y Proletario: ¡¡¡¡¡JAJAJAJA!!!!!
            - Parásito: Por supuesto, tu aquí como si fuéramos íntimos de toda la vida.
            Ante el silencio de la Rubia nº 2,
            - Parásito: ¿Esto es uno de esos silencios incómodos? Como sigas así de callada esos dos no se van a creer lo de que somo íntimos de toda la vida
            - Rubia nº 2: Estoy acostumbrada a los silencios. Mi último novio no hablaba. Sólo servía para follar. Y cada vez que hablaba la cagaba.
            - Parásito: Si le llamas novio imagino que follastéis de manera más o menos continuada, así que no te voy a preguntar si lo hacía bien, porque si no lo hubieras cambiado.
            - Rubia nº 2 (se queda pensando): Si, la verdad es que no lo hacía mal
            Se cambian los papeles y mientras la Rubia nº 1 vuelve del W.C., la Rubia nº 2 le coge el relevo.
            - Proletario: ¿Qué le estabas diciendo a la Rubia nº 2?
            - Parásito: Nada, me estaba diciendo lo bien que follaba su ex
            - Proletario: (Cara de asombro) ¿Cómo coño has pasado tan rápido de conversación “fase de acercamiento” a hablar de follar?

            Sucedido 5. (1 Budweiser, 7 Heinekens)Este mejor nos lo guardamos.

            Sucedido 6.(1 Budweiser, 8 Heinekens)
            - Proletario (hablando de su amiga de follar): Tiene 25 años, pero aparenta 7 menos ¿Nunca te lo has querido montar con una tia de 18 años?
            - Parásito: Hace dos horas, pero no me has dejado.
            - Parásito y Proletario: ¡¡¡¡¡JAJAJAJA!!!!!

            El sábado que viene San Patricio. Que sea lo que Guinnes quiera…

            Y eso es todo amigos.
            Un apunte. El Pinzador nº1 de los sucedidos 2 y 3 es el mismo que hace su aparición en el Post "Señales" del señor Alce.

            martes, 21 de agosto de 2007

            El origen del mal, la verdad

            Después de meses de silencio entro en juego para restablecer la verdad sobre el origen de "gorros por sexo" y para devolverle su sentido de protesta social.

            El señor alce describió el momento culminante de la noche así:

            El señor Conejo, que a esas alturas de la noche no estaba para ponerse romántico, tuvo un breve momento de lucidez en el que contestó a las señoritas: "Sólo os daré mi gorro a cambio de sexo. Vivo aquí al lado".

            En realidad el señor conejo, después de una noche observando y viviendo en su propria piel como el lado femenino de la sociedad nos quitaba la dignidad consiguiendo todo por nada, tubo efectivamente un momento de lucidez en el que se planteó una revolución: la idea del trueque tenía que volver a ser "te doy algo si tu también me das algo" y de allí salió La Frase:

            "A ver aquí: si no hay sexo no hay gorro"

            Esto quiere ser un grito de libertad.

            Los chiquillos que estamos por allí a altas horas de la mañana tenemos que dejar que las mujeres solo por serlo nos quiten el derecho a tener la cabeza bien erguida, así que humillados de todo el mundo uníos!!!

            Y cuando en el camino de la vida os tropezáis con acontecimientos de este tipo gritar vosotros también "Si no hay sexo no hay gorro!!!"

            He dicho.

            miércoles, 8 de agosto de 2007

            Un espartano a la conquista de Malta

            Malta, si la hubieran arrasado con una bomba hace un mes no hubiera sabido ni de que hablaban, como mucho me hubiera asustado por si eso implicaba alguna posibilidad de que subiera el precio de la cerveza. Pero ahora es diferente: malta puede llegar a ser el paraíso cuando tu verano ha transcurrido entre días más grises que la cara de un notario y días en los que te pasas la mañana viendo el sol reflejado en la pared del edificio de enfrente.

            9 días en una isla de 27km de largo que es para mi como el salón de mi casa para mi gata. Sol, mucho sol, económico y con dos pequeñas islas al lado con playas de aguas turquesa. 2 horas de vuelo y 492€ por 9 días de apartamento para 3 con cocina. La crítica completa a la vuelta.

            Allá vamos Malta.



            martes, 7 de agosto de 2007

            Sinjuicio made in UK (Día 3)

            Sábado 5 de Mayo del 2007.

            El contingente amanece en Cranfield, la ciudad parece tranquila. Nuestro objetivo esperaba a hora y media en autobús. Preparamos el equipaje, recogemos las últimas botellas aprovechables y partimos. Mi botella de whisky aún me acompañaba.

            Londres es una gran ciudad, todo está calculado, si se rompe un adoquín, se reunen a intentar comprender porqué ha podido ocurrir. La tranquilidad y el civismo predominan en el ambiente. En los atascos la gente solo se lanza miradas, creo que descubren que existe el claxon cuando vienen de vacaciones a la costa levantina. En ese clima de paz y armonía irrumpió colega A y la destrozó a base de gritos. En realidad no es que grite, es que habla alto. Es un tipo que para decirte que hay que comprar pan se para en medio de la calle, extiende los brazos en cruz y grita "ehh tú, hay pan ahí!". Aquello me empezaba a recordar a "Abuelo made in Spain".

            Llegamos al albergue, desayunamos un café excelente y tomamos posesión de nuestra habitación. 6 camas y 5 spanish hooligans con botellas de cristal dispuestos a dar la vida en Londres. La cama sobrante la ocupaba un Polaco que solo quería encontrarse a si mismo. Incluso llevaba libros de texto. A veces el destino es cruel.

            Visitamos un par de Pubs ingleses y trasegamos unas pintas de cerveza local. En uno de los pubs alguien pidió una Águila Amstel. El dueño del bar miró al cielo y dió gracias por estrenar al fin ese barril. Después de las cervezas llegó el hambre y tuvimos la genial idea de ir a comer a un Indio. Caras sonrientes de bienvenida, gente servicial, gente entrañable. La salida del local fue completamente distinta pero no teníamos gasolina ni tiempo. Debíamos regresar al albergue a prepararnos para la batalla final.

            400 años después, la cota de malla y la armadura de metal habían sido sustituidas por camisas blancas y corbatas a rayas. A mi madre se le hubieran saltado las lágrimas. 5 tipos que no se ponían camisa desde la comunión vestidos de punta en blanco para ir a un discobar. El Polaco hacía tiempo que había desaparecido de la habitación sin mirar atrás.

            El discobar se llamaba Schooldisco, el sumun del sueño húmedo masculino, una recua de tías con coletas, minifaldas de colegiala y ganas de hacer realidad el sueño de los elegidos, que no seríamos nosotros. El reto estaba servido, sonó la campana y colegas A, B y C se infiltraron entre las lineas enemigas armados con las mismas frases ingeniosas traducidas a golpe de diccionario que la úlitma vez: "I love you my girl", "You are my life", "You are my dream", etc. La derrota estaba garantizada.

            Cuando todo parecía perdido, sucedió algo inesperado. Colega B se aproximó a una chica que parecía aburrida esperando a que sus amigas terminaran el trago. Se acercó a su oído, le dijo algo que seguramente nadie entendió y le lanzó un beso traidor sin que a ella le diera tiempo a hacer la cobra. Quizá sea el beso menos deseado de la historia. Colega B nos miraba con el pulgar levantado en señal de "mission accomplished" mientras la chica seguía con los ojos la conversación de sus amigas. Sus labios se separaron y colega B se reincorporó al escuadrón. La armada había puntuado en el último minuto.

            Llegó el domingo. Después de la tempestad llega la calma. Silencio sepulcral y miradas al suelo. cinco tipos emprendían el camino de vuelta a la tierra que les había visto nacer, crecer y les había convertido en los seres lamentables que hoy en día eran. 200€ en una noche era el balance final.

            La felicísima Armada Invencible se batía en retirada. Los ingleses se quedaban en tierra descojonándose.