domingo, 2 de septiembre de 2007

Desembarcando en Normandía

Hola, amigos de GorrosPorSexo...

Como bien sabéis, aparte de los habituales sinjuicios de este entrañable grupo de deshechos humanos, a veces también tratamos temas más distendidos, como por ejemplo las vacaciones, véanse los escritos del sr. Alce al respecto.

Esta vez soy yo quien os va a hablar de sus formidables vacaciones en Normandía, Francia. Si, queridos amigos, ya puedo decir que yo estuve allí (63 años y pico después). Y es, después de más de 60 años, tan espectacular como esperaba. Incluso más, estando ante algunos de los elementos que marcaron un antes y un después en el curso de la Segunda Guerra Mundial.

La ruta que seguimos fue...
  • Arromanches: En este encantador pueblecito costero se instaló el mayor puerto artificial de la época, con diques flotantes traídos directamente desde Inglaterra. Espectacular todo ello. Aún hoy siguen allí dos docenas de los diques que conformaban aquel "superpuerto" de liberación.



  • Longues-sur-mer: Formidable batería de cañones alemanes destruidos por los inlgeses en una gran misión. Inglaterra... mal tiempo, mala comida y esa Mary Poppins de los cojones. Os remito al "Sinjuicio made in U.K." del sr. Alce.


    • Coleville: Allí pudimos ver el ya mítico cementerio yanki con su sorprendente césped perfecto y sus cruces impolutas. Todos recordaréis esas cruces de documentales y pelis como "Salvar al soldado Ryan". El no estaba entre aquellas cruces. Tras ver el espectáculo tan "a la americana" del cementerio, fuimos a comer a un surtidor de grasa yanki (McMierda).



    • La cambe: Nos quedamos sin palabras y sentimos una profunda desazón al ver esas tumbas de los kartoffen. Sobre todo porque estaban enterrados de 2 en 2 y la mayoría tenía entre 18 y 21 años. Así era nuestro Adolf. "Y esta noche en Hitler... vacaciones en Normandía, es barato y te pagan la estancia". Comparando ambos cementerios nos quedó cristalino quienes fueron los vencedores y quienes los vencidos.


            • St. Mere-Eglise: Un pueblo pequeñito sobre el que cayeron la tira de parachutes yankis y uno de ellos se quedó pillado en el campanario de la iglesia. Sobrevivió a la contienda haciéndose el parachute muerto ahí arriba.




            • Dead Man´s House: Una casa-museo que primero era de los parachutes kartoffen y después pasó a manos yankis tras una encarnizada lucha. Por ahí paso Richard Winters, protagonista en la vida real de la serie "Hermanos de sangre", más que recomendable para comprender que pasó en Normandia en el verano del 44.

            • Saumur: Un formidable museo de carros blindados de todos los paises. Destaca la nula presencia de producto nacional. En cualquier caso, nos despachamos a gusto llevándonos todo lo que pudimos arramplar.



            • Pegasus bridge: Parece ser que los parachutes ingleses se tiraron con planeadores sobre este puente a las 0:00 zulú el día D, lo tomaron y acto seguido fueron a liberar la primera casa de Francia, que por lo visto era una cafetería. Desgraciadamente estaba cerrada.



            • A la vuelta, a pesar de no estar relacionado con asuntos bélicos (al menos no asuntos bélicos actuales), visitamos Mt. St. Michel. Espectacular, precioso y alucinante. Tiene un punto ESDLA bastante molón.



            Y poca cosa más... Muchos museos, pueblecitos con encanto, lugareñas muy frescas (especial mención a los monumentos-diosas del McMierda... no hay emoticono para representar lo que sentimos) y lugareños muy hostiles (especialmente los recepcionistas de hotel, el resto de conductores, los guías de los museos, los camareros, y todos los que han conseguido que nuestras próximas vacaciones no vayan a ser en el país del queso, las frescas, PSA, canapé, cancán, suffle, crepelí, somier, etc...).

            Por último, y a modo de guinda del post, os dejo una perlita (el viaje era meramente histórico, no se bebió y no hubo sinjuicios)...

            • Llegamos a un peaje de autopista gabacho, y bajo la ventanilla, colega A sentado en la parte trasera del coche se asoma y dice... "a ver... no, esta cajera no tiene pinta de comer bien la polla"... Colega B se fija y dice: "Mira, Proletario, tú que opinas, tiene boca de comepollas o no?" Podeis imaginar la cara y los lagrimones de risa de este humilde servidor... Y la sonrisa de sorpresa y desconcierto de la cajera.

            Y nada más amigos, próximamente os escribiré mi divertido monólogo: "Os ha pasado alguna vez que...?"